Mucho se ha escrito y se ha comentado sobre la evaluación, instrumentos, herramientas, métodos y técnicas se implementan a diario, ¡pero están dando resultados? Donde queda la responsabilidad del alumno para preparase cognitivamente para acreditar su aprendizaje. Que trato humano puede edificar un andamio cognitivo en el alumno si este no es consciente de su función en su aprendizaje, así vemos que alumnos vacacionan diariamente en la institución educativa, cumple sus actividades de aprendizaje mal copiando el de sus compañeros, optimizan su tiempo en clase; charlando, jugando, saliendo al baño y realizando visitas de cortesía a maestros, alumnos y tienda escolar. Como hacer que el alumno sea consciente del resultado obtenido en la aplicación de un examen: ya sea oral, escrito, expositivo, demostrativo, practico y algunas otras formas. Como acomodarse a los chantajes emocionales de llanto, desesperación, amenazas, propuestas y confabulación formulados en contra del docente que, supuestamente, los reprobó. La mejor forma es apegarse a los lineamientos operativos de la institución. Aplicar el instrumento de evaluación con testigos claves, que el alumno autoevalúe en base a una clave de solución del instrumento aplicado, participación de un directivo, representante de grupo, alumnos involucrados y docente titular.
Siento que la evaluación va mas allá del uso de instrumentos, es necesario evaluar el proceso de evaluar, es decir estar conscientes todos los agentes educativos del proceso y valorar continuamente cada actividad y concientizar socialmente el resultado, entre mas testigos exista del proceso, mayor certeza en la acreditación del curso.
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